dijous, 17 de maig del 2012

Segundo capítulo de "Larry y la leyenda de Sheridan"

¡Hola a todos! Desde que ayer subí el primer capítulo de mi novela, el contador de visitas a subido de 22 a 40. Gracias por visitarme. Y como lo prometido es deuda, os dejo el segundo capítulo. En él, alguien les envía una serie de pistas a Larry y a Alexia. Si las resuelven, puede que encuentren a su profesor. Pero el camino para llegar hacia ellas no es tan  fácil como parece en un principio.
Si os gusta esta novela, decidselo a vuestros amigos, familiares, conocidos, vecinos, a quién sea, así subiré más novelas! Todo esto, en LA ESTANTERÍA DE LA IMAGINACIÓN.
AQUÍ OS DEJO EL SEGUNDO CAPÍTULO. MAÑANA SUBIRÉ EL TERCERO =) :

SEGUNDA PARTE: PISTAS

E
ra viernes. El día fue absolutamente normal. Cuando se acabaron las clases, Larry se fue a su taquilla a guardar unos libros. La abrió. Dentro había un papel de pergamino en el que ponía: SI QUIERES ENCONTRAR A TU PROFESOR, TRES PISTAS DEBES RESOLVER. CUÁNDO LAS RESUELVAS SOLO HABRÁS QUE CRUZAR LA PUERTA. PRIMERA PISTA:  Cuando este libro fue editado por primera vez sólo fue leído por un puñado de personas muy ricas. Actualmente casi todo el mundo tiene un ejemplar y lo lee frecuentemente. Pero no es posible comprarlo en una librería ni sacarlo de préstamo de una biblioteca. ¿Qué libro es?  PD: A LA HORA DE COGER ÉSTE LIBRO MIRA EN LA PÁGINA NÚMERO 286.

Qué fuerte – pensó Larry -, esto hay que contárselo a Alexia de inmediato.
Llevaba su móvil en la mano cuándo marcó su teléfono.
- Dígame – dijo Alexia.
- Soy Larry. Quería decirte algo sobre el caso del profesor desaparecido.
- Cuéntame.
Larry relató le contó lo que había encontrado. Por la tarde quedaron en un parque. Él llevaba el pergamino en la mano.
Alexia lo leyó. Y empezó a pensar.
- Tal vez sea algún tipo de libro sagrado como la Biblia.
- Creo que no – le corrigió Larry.- Porqué hay gente de otras religiones que no tienen la Biblia en casa. Y aquí pone que hoy día prácticamente todo el mundo lo tiene en su hogar.
- Es verdad. ¿ qué puede ser algo que solo tenía la gente rica en el pasado, pero que ahora lo tienen todos?
Se quedaron en silencio pensando media tarde. Alexia interrumpió el silencio diciendo:
- Ya sé lo que puede ser. Tiene que ser un electrodoméstico. Mi abuela me contó que antes en las casa normales no habían ni teles ni neveras ni nada. Solo lo tenían los ricos.
- Podría ser, pero ¿ qué electrodoméstico tiene un libro?
- No lo sé – dijo fríamente Alexia.

De noche Larry no pegó ojo en casi toda la noche. Su cabeza le daba vueltas: quedaba una semana para las vacaciones de verano. Estaba enamorado de Alexia. Tenían que investigar tres pistas y aún iban por la primera...
Por fin se durmió. Tres horas interrumpidas de sueño. De repente abrió los ojos y se dijo:
- ¡Ya se cual es ese libro!

Por la mañana su padre había preparado chocolate caliente. Mientras desayunaba éste le preguntó:
- ¿ Qué piensas hacer hoy?
- Aún no lo sé...- le mintió, y empezó a reírse – Jejejeje.
- ¿De qué te ríes ? – preguntó su padre.
- De nada. Voy a cambiarme y saldré a pasear.

Fue a su habitación y empezó a cambiarse. Se puso unos calcetines, unos pantalones negros y una camiseta blanca, en menos de un minuto. Pese a que esa noche no había podido dormir casi, estaba eufórico porque le tenía que decir a su querida amiga Alexia que ya sabía cuál era la solución de la primera pista.
 Llegó a casa Alexia y llamó a la puerta. Le abrió Molly, su hermana pequeña.
- ¡Hola Larry! Si vienes a buscar a mi hermana, ahora la llamaré. Espera un momentito en la puerta.
- De acuerdo.
Entonces al cabo de dos minutos apareció Alexia y Larry le dijo felizmente:
- ¿ Sabes qué ? Ya me sé la solución a la primera pista.
- ¿En serio? ¿Qué clase de libro es?
- ¡¡¡Una guía telefónica!!!- exclamó Larry gritando.
- Tienes razón. Todo encaja: era un libro que en el pasado sólo lo tenían los ricos, porqué solo ellos los usaban. Pero hoy en día todo el mundo tiene uno. Y no se puede vender en las librerías ni hay en las bibliotecas.
- Sí – le contestó él.
- ¿Qué decía la posdata del papel que te encontraste en tu taquilla?

Larry se sacó de su bolsillo el papel y leyó en voz alta:
- PD: A la hora de coger este libro mira en la página número 286.

Alexia buscó una guía telefónica. Se sentaron los dos en su escritorio y buscaron la página.
- A ver.... 286..... aquí está.
En esa página no habían teléfonos, sólo un anuncio que ocupaba toda la hoja. El anuncio era de una tienda de animales situada en la calle principal de la ciudad. Decía:
“Leed este anuncio y venid antes del 3 de julio. Hay descuentos.
Tenemos todo tipo de animales: perros, gatos, peces, pájaros...
Todo tipo de comida: pienso, alpiste....
Tenemos medicina para que no tengan vuestros animales extrañas enfermedades que hay hoy día.  Sed un poco solidarios, porqué el cinco por ciento del dinero va a parar a los niños necesitados. Por último, si necesitáis peluquería canina se encuentra aquí.
VENID.”
Abajo de todo estaban escritos unos números.
13-9-18-1-4—1—16-1-18-20-9-18--4-5—8ª—16-1-12-1-2-18-1—1-2-1-10-15

- Parece un anuncio normal. ¿ Se habrá equivocado la persona que me ha dicho que mirara en la página 286?
- Creo que no – respondió Alexia-, en los números de abajo hay gato encerrado.
- Sí. ¿ Cada número equivaldrá a una letra? – preguntó Larry.
- No te entiendo.
- Me refiero por ejemplo, que el 1 equivale a la letra A, el 2 a la B, etc..
- Probémoslo.

Probaron durante cinco minutos y, en efecto, salió un mensaje que decía: Mirad a partir de 8ª palabra abajo.
- No lo entiendo.
- Yo tampoco. Está claro que este mensaje nos quiere desvelar algo sobre la tercera pista.
- Sí, pero, ¿el qué? – preguntó Alexia.
- A ver, la octava palabra del anuncio es el número tres. No lo entiendo.

Mientras tanto, Molly estaba en su habitación coloreando. Alexia y Larry intentaban descifrar el mensaje. Entonces Molly necesitaba el color verde y fue a la habitación de su hermana mayor.
- Alexia, ¿tienes un color verde?
- Sí, voy a buscarlo en mi estuche.
- Oye Molly, ¿ sabes lo que esto significa?- preguntó Larry.
- ¿ El qué?- le preguntó ésta.
- Déjalo Larry, es muy pequeña para entender cosas de esas- contestó Alexia con su estuche en la mano.
- No soy pequeña- dijo Molly.- Pronto cumpliré seis años. Enséñame lo que no sabéis que significa.
- Vale- respondió Larry.- Aquí dice: Mirad a partir de la octava palabra abajo.
- ¿No querrá decir que miréis todas las palabras que se encuentran debajo de este anuncio?- la hermana pequeña de Alexia señaló el anuncio de la guía telefónica.
- Voy a probarlo- respondió Larry.
- Aquí tienes el color verde- dijo Alexia.- Ve a tu cuarto a colorear.
- Espera. Déjamelo un minuto – Larry parecía muy concentrado. Entonces cogió el anuncio, y con el color verde coloreó todas las palabras que había debajo de la octava. Y el resultado fue este:
 
-¡¡Qué fuerte!!- gritó Larry.
- Pues yo aún no lo veo- respondió Alexia.
- Se puede ver que pone: 3, PERROS, ALPISTE, NO SED, A ENCUENTRA, VENID.
- Pues sigo sin entenderlo.
- Yo tampoco lo entendería, de no ser porqué saliera la palabra “tres” y la palabra “alpiste” – dijo haciéndose el interesante Larry.
- ¡Tercera pista! – exclamó Alexia.
- Exacto. Puede, digo yo, que si desordenamos las palabras pone: Tercera pista se encuentra aquí. No seais perros y venid.        

- Estás hecho todo un detective – dijo Alexia feliz y le dio un beso a la mejilla, provocando que Larry se desmayara.
 


No sabía cuánto tiempo había estado desmayado: segundos, minutos, horas.... solo recordaba que sabían dónde se encontraba la tercera y última pista que les llevaría hasta el profesor Jenkins. Y que Alexia, su mejor amiga, le había besado en la mejilla.
Abrió los ojos y lo primero que vio fue a una chica de su misma edad con el pelo largo y sedoso: era Alexia.
- ¿ Cuánto tiempo llevo desmayado?- preguntó Larry confuso.
- Unos... dos o tres minutos – respondió ella.
- Tenemos que ir a la tienda de animales. Allí estoy seguro de que encontraremos la tercera pista. Las dos primeras parecían bastante fáciles. La tercera también lo será – explicó Larry alegremente. Estaba convencido de que la tercera pista sería fácil de descifrar. - Vámonos a la tienda de animales.

Eran aproximadamente las once y media de la mañana cuando llegaron a la calle principal. Era una bonita calle, amplia, llena de tiendas y de rascacielos. Había más gente de lo normal, pero eso se debía a que hay muchos más turistas en verano, que en invierno. Además desde esa calle salía un autobús que te dejaba en Londres en media hora aproximadamente. Al final de la calle se podía divisar una catedral de estilo del barroco, construida hace ya más de cuatro siglos.
Los amigos iban caminando muy deprisa hasta que llegaron a la tienda de animales. Por fuera era bastante pequeña, de color blanco y con un escaparate donde había dos pobres perros labradores encerrados.
Entraron. No había nadie, solo un hombre: el dueño de la tienda. Tendría sesenta y pocos años. Era bajito y grueso, con poco pelo y con un gran bigote blanco. Se llamaba James, un nombre bastante ordinario.
- Os estaba esperando – dijo él.
- ¿Cómo sabes que teníamos que venir?- preguntó confuso Larry.
- Porqué habéis encontrado la solución a las dos pistas anteriores.
Los dos amigos se miraron, encogidos de hombros.
- ¿Cómo sabes lo de las pistas y todo lo demás?- preguntó Alexia.
- No os lo puedo decir. Alguien me dijo que os había puesto pistas para que supieras donde se encontraba vuestro profesor. Pero no os puedo revelar la identidad de esa persona.
- Ahh.. de acuerdo...- respondió Larry y preguntó:- ¿ Y ahora que se supone que debemos hacer?
- Ahora tenéis que acertar  la última pista para encontrar al señor Jenkins. Es muy simple. Sólo tenéis que hacer un puzle. Ahora vengo, esperad un minuto.
James entró a una habitación y en pocos segundos apareció con piezas de rompecabezas. Estaban dentro de una bolsa y seguramente habría unas cincuenta.
- Ahora hacedlo. Cuando lo hagáis saldrá una imagen de un lugar. Os tendréis que dirigir a ese sitio. Y allí encontrareis al señor Jenkins. Buena suerte.
Larry y Alexia se sentaron en el suelo y empezaron a hacer el puzle. Poco a poco empezaba a salir una imagen. Era un sitio que a Larry le sonaba mucho. Acabaron de hacer el rompecabezas y Alexia le preguntó a Larry:
- ¿Sabes dónde está este sitio?
En la imagen se podía observar una mesa con una silla, detrás unas ventanas con cortinas blancas y a la derecha una estantería llena de libros.
Larry empezó a pensar: ¿Dónde había visto ese sitio antes?.................. El profesor Jenkins una vez le dijo que fuera un momento a su despacho para que cogiera unos libros de esa misma estantería, por lo tanto. ¡en la imagen se mostraba el despacho del profesor!
- Sí. Es el despacho del profesor Jenkins. Vámonos- gritó con alegría Larry.
Estaban tan emocionados que se olvidaron de despedirse de James, el vendedor de animales.

Corrieron, corrieron y corrieron, hasta que se cansaron.
- No puedo más Larry, ¿podemos pararnos un minuto a descansar?
- Vale Alexia, pero solo un minuto, que ya estamos cerca del instituto.
Los dos se sentaron en un banco y charlaron.
- Larry, ¿hoy el instituto está abierto?- preguntó Alexia.
- Sí, el equipo de básquet del colegio entrena todos los sábados allí por la mañana.
- Ahhh.... ya no estoy tan cansada, vámonos al instituto.

Llegaron al instituto. Caminaron por los pasillos hasta llegar al despacho del profesor Jenkins. Abrieron la puerta, y les extrañó que no estuviera  cerrada con llave. Encendieron la luz y investigaron el lugar. Se dispersaron.  Alexia observó que en la pared había una fotografía del señor Jenkins. Era cuarentón, el pelo castaño oscuro, llevaba gafas y vestía corbata. Debajo de la foto ponía su nombre.
Larry fue a ver en las estanterías. Tenían muchos libros y cuatro ruedas pequeñas debajo, señal de que se podía mover. Larry optó por moverla para ver qué había detrás de las estanterías. Y, como si por arte de magia se tratara apareció una extraña puerta dorada.
- ¡Alexiaaa!- gritó.
- ¿Qué quieres Larry?
- Mira que hay detrás de las estanterías.
- Que guay, una puerta dorada- dijo Alexia fascinada.- Voy a abrirla.
La abrió y de ella salió un rayo de luz de color azul que hizo que entraran dentro de ella y se cerró....


Comentarios del autor: No me gusta la manera en qué descubren las pistas. Las descubren demasiado pronto. Pero en el momento de escribir esta mini-novela, no pensaba casi en este capítulo, pensaba en el siguiente, el más interensante.

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